ANAYANTZIN CONTRERAS
ABOUT ME
Nací en la ciudad de México en la mitad de los 60,s. Tuvieron mis padres la gran idea de regresarse a provincia. Cd. Victoria Tamaulipas, la tierra de la cuera y el huapango, donde cursé mis primeros estudios, entre tierra, y maestros importados desde la meritita Francia.
El acervo cultural estuvo lleno de libros y más libros hablando de todo, de héroes mitológicos, ciudades perdidas, historia de México y el mundo cercano y lejano y no olvidemos los objetos mágicos.
Después, Utah, BYU, una universidad espectacular, llena de cultura y paisajes maravillosos, y por primera vez vi, toqué y probé la nieve. Y ahí descubrí la fotografía. Armada con una camarita Pentax de 35 mm empecé a incursionar en la imagen. Todas esas imágenes que ya existían en mi mente. Y así fui coleccionando recuerdos de rostros, lugares y costumbres.
Un taller de fotografía en la misma universidad me introdujo a los avatares técnicos y las interminables horas en el cuarto oscuro descubriendo imágenes y métodos terminaron de fortalecer mi recién adquirida profesión y digo profesión porque aún la conservo.
En ese entonces una carrera dentro de la fotografía era impensable, a menos que quisieras cubrir la notas del periódico local y cursé la licenciatura de Arquitectura.
No me arrepiento. La arquitectura es una disciplina que conlleva imaginación, destreza, paciencia y resistencia física.
Desarrollas además las siguientes habilidades; dentro del diseño; muebles, detalles decorativos, vestimenta, revistas, tipografía, escenografías, aparadores, libros, entre los más comunes. Siguen los periféricos, confidente –sicólogo-, pensador y conceptualizador de ideas presentes y futuras –filósofo-, defensor de la naturaleza, -ecologista, biólogo, agrónomo- y por ende terminas diseñando la ciudad, pensando en la comunidad, en la interacción entre los seres humanos y cómo todos somos uno.
Y regreso a la fotografía como medio de expresión personal de todos estos conceptos y la cual me ha acompañado en este viaje de reconocimiento de mi mundo. El oficio de fotógrafa me ha enseñado a apreciar todos esos pequeños milagros de la naturaleza y los hechos por el hombre. Pacientemente están ahí esperando que se les descubra para ser mostrados en la forma de una obra arquitectónica imponente como el Auditorio Nacional en México, una obra de ingeniería extraordinariamente bella y perfecta como el Millenium Bridge en Londres, el vuelo de un colibrí en el jardín de mi casa, la migración de la mariposa monarca y su paso por nuestras tierras ó la floración anual de un cactus del desierto.
He participado en muestras individuales y colectivas de fotografía y diseño, mi trabajo se encuentra en colecciones personales nacionales y extranjeras pero nada es comparable a la satisfacción del instante mismo en el que captas ese momento en el que descifras una parte de la vida y tienes la oportunidad de ilustrar el asombro, la cotidianidad, los temores, las sorpresas y la felicidad del ser humano a través de una imagen fotográfica.


